Partido y gobierno

Claudia Sheibaum plantea que no debe haber traslape o invasión de funciones entre el Partido y el Gobierno. MORENA no debe ser un Partido de Estado como fue el PRI Gobierno.
En el reciente VII CONGRESO NACIONAL EXTRAORDINARIO DE MORENA se vio claro el deslinde de ambas instancias. La próxima Presidenta de México se va de licencia dejando su militancia partidaria para gobernar en el interés de tod@s l@s mexican@s sin distingos de partidos. Sin embargo, en tanto que triunfó el 2 de junio de 2024 con el programa de la Cuarta Transformación avalado por MORENA y la Coalición Sigamos haciendo Historia, la gestión del poder presidencial tendrá el sello y los compromisos establecidos con la ciudadanía en el marco del Segundo Piso de la 4T.
Lo anterior establece con claridad el papel del Partido y del Gobierno. El partido y la coalición que ganó las elecciones con un programa debe cumplir con éste, pero, sin violentar los intereses de toda la sociedad a la que se debe la próxima Presidenta de México, incluyendo los intereses de quienes votaron por otras candidaturas o se abstuvieron.
Ahora, es necesario aclarar que el partido que encabezó el triunfo del 2 de junio pasado -en tanto que partido de izquierda- tiene un papel muy importante para este período poselectoral porque reúne dos condiciones trascendentes que no tiene ningún gobierno o partido: la primera es que se trata de un partido – movimiento y como se planteó en este congreso, se pondrá activamente al servicio de las demandas sociales de todos los sectores en todos los territorios. Su independencia de los tres órdenes de gobierno le permite cumplir su papel de defensor de l@s ciudadan@s organizad@s y no organizad@s con un estricto respeto a la autonomía propia de las organizaciones sociales y de quienes reclamen en lo individual ser atendid@s en sus demandas justas.
La segunda condición que hace del partido de izquierda una institución y fuerza política especialmente importante, es su carácter permanente de dirigente estratégico e impulsor de procesos profundos y de largo alcance para la sociedad con un sentido emancipatorio.
Los gobiernos ejercen su poder por períodos definidos de tres o seis años y lo hacen con el estilo personal de gobernar de sus principales responsables. El partido trasciende más allá de trienios y sexenios poniendo en marcha principios, programa y organización de largo plazo que no dependen de la voluntad personal de sus dirigentes, sino de la voluntad colectiva de sus estructuras que le dan razón de ser y efectividad en su acción política.
Ante esta situación, los cien compromisos y el decálogo aprobado en este VII Congreso Extraordinario de MORENA son un mandato determinante para toda su militancia y marcan un rumbo de acción que determinará, sin duda, la reconfiguración de la vida social y política de México en los próximos años y décadas.
Las nuevas generaciones verán como algo natural la convivencia social que se basa en el respeto y solidaridad efectiva entre personas, organizaciones e instituciones sociales y políticas; en tanto que la gente de mayor edad recordará el negro pasado del que ha surgido este pueblo levantado en el ya histórico año 2018.
Andrés Manuel López Obrador encabezó un gesta que abrió puertas de futuro para ésta y las próximas generaciones y aunque no se sabe cuántos pisos tendrá este gran edificio de la Cuarta Transformación además del Segundo que está encabezando Claudia, es claro que con su compromiso, honestidad, empuje y respaldo político contundente rendirá grandes resultados en la sucesión presidencial de 2030 con la fuerza poderosa del México levantado.
Se abrirán, sin duda alguna, nuevos y prometedores horizontes para alcanzar una vida digna y de justicia social para todas y todos.