Opinión/Gerardo A. Herrera Pérez
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73 años de derechos humanos
Gerardo A. Herrera Pérez.
A 73 años de aprobada la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH, 10 de diciembre de 1948) y la Declaración Interamericana de los Deberes y Derechos del Hombres; ambos documentos uno universal y el otro regional, son de los más conocidos, después de las Sagradas Escrituras.
No obstante, ¿me pregunto si la DUDH representa las aspiraciones de los cerca de ocho mil millones de humanos?, estoy seguro que no, muchas personas hoy mismo no tendrán un lugar para vivir, para donde pasar la noche, como los migrantes salvadoreños o haitianos, que pude ver en mi visita el día de ayer a Acámbaro, Gto., es probable que muchas personas se duerman sin haber probado alimento, y sin una esperanza de donde prestar sus servicios para conseguir un empleo, o una cama para atender el Covid-19 o bien, alguna enfermedad crónica degenerativa o bien infecto contagiosa, o bien sus medicamentos.
Nos debe llamar la atención que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el piso mínimo, del derecho universal positivo para la humanidad; los principios de la Declaración son la universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, pero no han llegado a la población por muchas causas, entre ellas y en lo que toca a nuestro país, la corrupción aun persistente, auge del narcotráfico (droga, armas, trata de personas) y el crimen organizado, nuevos mecanismos de acumulación de capital, así como la descomposición del tejido social y el debilitamiento del Estado de derecho, han puesto en crisis, no la validez, pero sí la vigencia de conceptos y valores que dan sentido a un Estado democrático y social sustentado en la vigencia de las leyes y hoy también de los tratados internacionales de derechos humanos firmados por el Estado mexicano y ratificados por el Senado de la Republica.
El contexto en que se formuló la Declaración es el resultado, entre otros, de la toma de conciencia de las dolorosas lecciones aprendidas tras los horrores y la devastación de los cuerpos y del medio ambiente (que hoy siguen siendo crisis), durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, aquellos momentos orientaron el diseño de los marcos normativos y de las políticas públicas, y como expresé al parecer no han sido aún superadas, continua vigente la violación a los derechos humanos.
A 73 años, los cerca de ocho mil millones de humanos, requieren con urgencia hacer una minuciosa revisión de la misma para dar contenido, en las circunstancias actuales como la atención a la violencia y la muerte/la vida, a valores tales como la libertad, la igualdad, la justicia, la paz, el desarrollo, la salud, el respeto a la biodiversidad, al medio ambiente y a la vida entre otros, como el libre desarrollo de la personalidad; todos ellos, elementos necesarios e indispensables para el reconocimiento de la dignidad de toda persona y del respeto irrestricto a sus derechos inherentes e inalienables; no se requiere transformar, es solo aplicar y hacer vigente su contenido. Necesitamos avanzar en la transformación de la conciencia.
Hoy, países violadores de los derechos humanos como: Estados Unidos, China, Rusia, Siria, Irak, entre otros, Cuba, incluso México, quien tiene deudas pendientes con temas como Ayotzinapa, Tlatlaya, las personas desplazadas, las personas desaparecidas, pero también el paso de migrantes por territorios, el desprecio y discriminación de amplios sectores sociales, y a un mucho por avanzar en la distribución de la riqueza y un largo etcétera, que coloca nuevamente a la corrupción, crimen organizado, venta de droga, de armas, de cuerpos, es decir, de los nuevos modelos de acumulación de capital.
Ante ello, plantear que es importante seguir trabajando para lograr el pleno respeto y reconocimiento de los derechos humanos y libertades continuará siendo una asignatura pendiente en México y en el mundo; el gobierno tiene un gran compromiso con los Derechos Humanos y las libertades, de todos, de todas, en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
De forma personal o bien colectiva, un número muy importante de personas ven trasgredidos sus derechos de forma sistemática; en este mismo momento que escribo esta reflexión, cientos de mujeres están siendo violentadas en su dignidad humana, así como personas con discapacidad, personas que viven en precariedad o vulnerabilidad han sido separadas de sus empleos porque no hay dinero para pagar, adultos mayores, personas indígenas, personas de talla baja, afrodescendientes, personas en condición de calle, personas que ya no tienen padres, desplazados, minorías religiosas, minorías sexuales, periodistas, defensores de derechos humanos, y un largo etcétera; al parecer todo ello fortalece la desigualdad, la inequidad, la exclusión y la injusticia, frente a lo que se debería de promover todos los días igualdad, justicia y fraternidad.
A 73 años, ¿la Declaración Universal de los Derechos Humanos es letra muerta?, yo respondo la pregunta expresando que no, que no lo es, la Declaración Universal conserva intacta la fuerza moral y jurídica con la que fue aprobada en 1948. Es la fuente jurídico-filosófica de la que emanan todos los demás documentos jurídicos internacionales de protección a los derechos de las personas. Hoy se requiere de un nuevo pacto que permita realmente fortalecer los órganos autónomos de derechos humanos, que no sean comparsas del poder y que permitan a las personas disfrutar de sus derechos que el Estado mexicano les debe de proteger.
Requerimos de una competencia global de los derechos humanos, pero en un contexto de legitimidad local, los dos son atributos de una política contrahegemónica de derechos humanos en nuestros tiempos. Hoy, como lo vengo haciendo desde hace años, en el día a día, promoviendo y desarrollando la conciencia social acompañada de una racionalidad incluyente para el respeto a los derechos humanos, a la dignidad humana, como lo hice en estos días trabajando en la costa de Michoacán en el Festival Internacional de Cuenta Cuentos, o el Festival Internacional de Cuenta Cuentos por la Inclusión o bien con los webinares o en actos presenciales sobre cuestiones educativas en el Estado de México, Ciudad de México, Guanajuato y Michoacán, atendiendo asuntos de violencia contra la Mujer a través de la Red Estatal de Apoyo a las Mujeres Víctimas de Violencia o en el marco del 25N, o en Pátzcuaro a través de la Escuela para Hombres para Prevenir la Violencia contra las Mujeres, o en Uruapan, Cuitzeo y Huandacareo y otros como Lázaro Cárdenas y aquí mismo en Morelia coadyuvando a la atención de los problemas medioambientales.En estos días seguiremos trabajando en posicionar los temas de los derechos humanos y las libertades, lo haremos hoy en Santa Ana Maya y sus comunidades como el Cuervo, también con la Universidad de Guanajuato, y con mis amigos del Doctorado de Género y Derechos de la IUP; así como con la Clínica de Litigio Estratégico que dirige Gumesindo García Morelos, es decir, es un asunto que no concluye hoy, es un trabajo día con día, permanente. Tres conferencias en zonas rurales, cuentacuentos, y disertaciones en plataformas en la universidad de Guanajuato y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.