Cuatro décadas de prevención/Gerardo A. Herrera Pérez
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Cuatro décadas de prevención.
Gerardo A. Herrera Pérez.
Conocí al doctor Sergio Rojas en los años ochenta, fuimos compañeros de trabajo en la Secretaria de Fomento Rural; tuvimos la oportunidad de coincidir en un programa de reforestación vegetativa del Lago de Pátzcuaro, “Revelapa”. En aquellos años la actitud de mi amigo Sergio era genial, siempre con una sonrisa, siempre con una actitud positiva, siempre atento a ayudar si es que podía, pero siempre con la generosidad de un hermano mayor que daba línea a sus amigos para no perder el rumbo.
En aquellos años, colaborábamos laboralmente en el mismo edificio, de tal suerte que diario nos saludábamos, el siempre en sus espacios de atención médica, yo en acciones de organización y capacitación a productores rurales. Nuestra encomienda era la misma: servicio a la sociedad.
Nunca nos dejamos de ver, siempre que había la posibilidad de interactuar me invitaba a colaborar, me gustaba el gesto emprendedor y comprometido y lo ejecutaba con energía, pasión, emoción y mucho gusto en el servicio a la colectividad.
En los últimos años, y en su larga permanencia en el H. Ayuntamiento de Morelia, coincidimos, yo como Director de Participación Social de la Secretaria de Política Social, después como secretario particular de la presidenta Comisionada de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas y ahora como Director de Estudios, Divulgación y Capacitación de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. En estos años, tuve la fortuna de estar más cerca de Sergio, permanentemente me invitaba a trabajar procesos de capacitación en materia de derechos humanos, a dar pláticas, charlas, conferencias, encuentros, diálogos, conversatorios y hace apenas unos meses en el marco del confinamiento por la pandemia, me invito para entrevista en su programa de TV, de Transmedia, donde hablamos de la cuestión de la prevención de drogas y los derechos humanos.
Sergio supo predicar con el ejemplo y ser amigo y guía de muchos, estuvo siempre cercano a los grupos de AA, cercano a trabajar la prevención para dejar de fumar, para prevenir las drogas; con el visite prácticamente todas las escuelas secundarias de la ciudad de Morelia, lo acompañamos a diferentes foros temáticos, a ciclos de cine sobre prevención de las adicciones, estuvimos con muchos otros de sus amigos y amigas siempre atentos a sus convocatorias, todas ellas generosas y de amplia participación; en todos lados se abrían las puertas a su iniciativa para promover la prevención, es testigo de ellos, el Teatro Estela Inda, pero también, la Preparatoria No. 1 de la UMSNH y prácticamente las escuelas secundarias, el patio central del H. Ayuntamiento de Morelia, por mencionar solo algunos.
En los eventos a los que nos convocaba Sergio, coincidíamos un grupo pequeño de amigos (el doctor Jesús Alejandre, la doctora Griselda Sesento, maestro Aldo Ulises Olmedo, licenciado Ernesto Santa María Reyes, Gerardo A Herrera, Balbina Cortes y Liliana Zugey Reyes, quienes nos animábamos a la luz y brillo de su persona, llegábamos desde diversas instituciones y organizaciones de la sociedad civiles para apoyar procesos de formación y capacitación de los adolescentes y los jóvenes y sus padres.
Hace unos meses lo invité a que diera una conferencia sobre prevención de adicciones en Santa María de Huiramangaro, en Pátzcuaro, la gente lo escucho, lo aplaudió y le reconoció su gran conocimiento y humildad; solo recuerdo como hacía gala de las reflexiones del filósofo de Güemes, y como la gente de la zona rural se le entregaba. Ese era Sergio, amigo de muchas personas, las mujeres de la comunidad le regalaron una carpeta bordada a mano que decía su nombre en reconocimiento de aquella tarde de mucha interacción humana.
Sergio se adelantó en el camino de luz, estará haciendo fiesta donde llegué, estará trabajando para hacer sinergia y construcción de equipo, eso nos enseñó aquí en el plano terrenal, eso estaremos haciendo quienes aún nos quedamos.
Sergio deja a muchos hijos putativos, amén de su propia familia, pero dejó también como dice mi amigo Melchor Ornelas las semillas que habrán de crecer y florecer en cada uno de ellos, para que se continúe con su labor espiritual y humana.
Yo lo quiero recordar alegre y siempre bromeando sobre mi persona; lo quiero, Sergio nunca se ira de mi pensamiento y mi corazón, también me estimaba mucho y me hacía participes de sus triunfos, por ello, mi compromiso con él y conmigo mismo de llevar un mensaje de paz y de prevención a favor de la población para una mejor convivencia social sin adicciones.
Hasta pronto amigo Sergio, ser de luz.