Catástrofe nacional
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Hace algunos años estudiábamos los problemas sociales que requieren intervención urgente del estado. Lo más urgente y evidente son las catástrofes naturales, donde de manera inesperada y por causas naturales de pronto azota una zona un huracán o se dispara un terremoto, una inundación o cosas por el estilo, causando cuantiosos daños materiales, pero sobre todo cobrando vidas humanas y poniendo en peligro a la población. Por lo general, esto implica el despliegue inmediato de todas las capacidades de los gobiernos para atender la crisis y remediar las afectaciones humanas y reconstruir todos los daños ocasionados.
Tenemos varios ejemplos, pero entre los más notables en México está en primer lugar el sismo de 1985, que cobró la vida de 6 mil personas (20 mil, según cifras no oficiales). El huracán Gilberto, que ha sido el más desastroso de que se tenga registro, que provocó más de 200 muertes en México. Luego están los famosos huracanes Paulina, Wilma, Patricia y otros, que significaron también decenas de muertes, miles de damnificados y daños por muchos millones de pesos. Todo esto se considera “desastre natural” y siempre se movilizan de emergencia todos los recursos del estado mexicano para remediar el daño. Aparentemente no se escatima, dada la gravedad de la tragedia. Incluso en un evento como fue el sismo del 85, no solamente implicó la acción inmediata de toda la sociedad y de todo el gobierno, sino que transformó toda la vida de México ante la dimensión del desastre.
¿Qué determina la denominación de “desastre natural”? Pueden ser muchas cosas, pero se considera fundamentalmente que es un evento que causa un daño de tal magnitud que supera las capacidades de la sociedad y de los gobiernos para responder ante ello.
Bien, pues tomando esta referencia, me parece que hoy podemos decir que en México vivimos un “Desastre no Natural”, una catástrofe nacional. Es muy sencillo decir que es culpa del pasado, que si alguien hizo o dejó de hacer, pero lo cierto es que México sigue pasmado ante la tragedia de los últimos años causada principalmente por el descontrolado crecimiento del crimen organizado. Al momento, por esta causa, más de 160 mil muertos tan solo en los últimos 5 años. Más de 60 mil desaparecidos, que muy posiblemente también son fatalidades. Desplazados, pérdida de patrimonios, robos, daños y un sinnúmero de consecuencias que ha generado este desastre no natural.
¿Cómo ha reaccionado ante esto el estado? Sí con mucha movilización de fuerzas, de recursos e iniciativas, pero sobre todo con muchas declaraciones, explicaciones y justificaciones. ¡Es un desastre nacional! No se trata ya de quién es culpa, sino de reaccionar con todas las capacidades del estado mexicano y sumar las fuerzas de sociedad y gobierno para detener la catástrofe. ¿Existirá alguna prioridad más importante en el país que eso?
Esperemos que para el 2024 tengamos más soluciones que justificaciones, más acciones que señalamientos de culpas, más conciencia y menos cálculo político, mejores gobernantes y menos manipuladores.
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