El Jardín de Paloma, espléndido museo al aire libre en Zimpanio Norte

MORELIA, Mich., 23 de marzo de 2025.- Paloma Zárate Mancha, la artista y escritora, es inquieta, dinámica, versátil y sorprendente. Siempre está en un proyecto nuevo, todo el tiempo anda dando redondez a otro; por eso sus resultados con constantes, visibles y palpables. Ahora mismo redondea aquel al que más tiempo le ha dedicado, ese que la tiene tan contenta y orgullosa, denominado “El Jardín de Paloma”. El que de suyo es un museo al aire libre, ubicado en una ladera de Zimpanio Norte.
Paloma Zárate es pintora, escultora, grabadora, orfebre y poeta. Discípula real del maestro Alfredo Zalce, el gran artista patzcuarense universal que partió a otras galaxias hace ya 22 años (19 de enero de 2003), quien la tuvo entre sus alumnas más apreciadas porque vio en ella un gran talento, por eso le dedicó tanto tiempo, por ello le confió tantos conocimientos, detalles de sus manierismos y sus creaciones. Hoy, ella, es una autora que en todas partes y a cada instante encuentra motivos plásticos y tiene momentos creativos.

Bien, uno de sus grandes proyectos de vida es El Jardín de Paloma, mismo que ha realizado a lo largo de tres décadas. Un museo sui generis que es sin serlo. De suyo, desde que uno llega frete a su puerta de acceso queda gratamente sorprendido porque el todo es una gran obra de arte que invita a entrar, a transitarlo. Ya adentro, el visitante queda integrado como una parte más de su naturaleza, de su museografía, de su gran exposición. Y al caminar va uno de sorpresa en sorpresa, del gusto a la satisfacción.
El Jardín de Paloma es también un gran mirador hacia el gran cuadro que, desde allí, es Morelia. Un museo en el que abunda por doquier arte naif, arte objeto, obras dadaístas y arte utilitario. Sí, porque Paloma Zárate Mancha ha ido colocando allí cacharros, tepalcates, fracciones de muebles, herramientas de labranza, de construcción, de cocina, troncos, planchas, yugos, esferas, artesanías, obras suyas de corte expresionista, impresionista y dadaísta. Hay qué ver cómo ha hecho de una tecata de palmera una obra singular, suntuosa, bellísima, o de unas planchas de carbón una obra singular.
En el Jardín de Paloma todo cabe y todo es arte, gracias a que nuestro personaje ha sabido revalorar artefactos como las carretillas de albañil, botellas de plástico para elaborar peces pintados con el toque infantil del naif. Y todo está allí como parte de una gran conjunción, donde no hay que sobre, donde cada elemento es parte esencial y concatenante de todo lo demás. Y, en suma, allá en Zimpanio Norte hay un lugar singular creado a lo largo de 30 años por la artista moreliana Paloma Zárate, quien siempre ha contado con el respaldo, el apoyo y la colaboración del arquitecto Ruperto García Chanut. Así sea.
