Nos gusta la fiesta, honda, fresca, pura, como lo fuente de un río caudaloso. La fiesta superficial, de gritos, cohetes, vino y diversión, deja la sensación de banalidad y vacío.
Hoy vamos a celebrar. Y es que en materia de detección de mentiras políticas, una creciente mayoría de mexicanos empíricos estamos ya mucho más avanzados que los científicos estadounidenses.
En días pasados tuve la oportunidad de ir a ver la reciente película de Luis Estrada la cual denomino simplemente como “El Infierno”, en la cual se conjugan los talentos histriónicos de varios grandes de la actuación nacional.