• El Peje y Los Chuchos bailan al son de Juanito
• PRD ofrece asesoría y muchos cargos futuros
• Sus compromisos valen menos de 300 millones
Nada está perdido para Juanito.
Ni para El Peje.
Lejos de los escarceos mediáticos, ambos conocen su juego y pulen su apuesta en privado.
Con dientes no mostrados antes de las elecciones del 5 de julio, Roberto Acosta –nombre real de Juanito- negocia con uno y con otro bandos.
Con Andrés López y con Los Chuchos de Jesús Ortega.
Y acostumbrado a bailar Juana la cubana, ahora trae a todos al ritmo de su son.
Hélo aquí:
Del grupo dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) –entiéndase René Arce y Jesús Ortega- escucha propuestas para designar colaboradores, cómo desarrollar un plan trianual para Iztapalapa y el reparto de algunas posiciones políticas para congraciarse con los grupos de la jurisdicción.
La alianza política incluye, por supuesto, compromisos más adelante.
Es decir, Juanito tendría con Los Chuchos un largo futuro: Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), la Cámara de Diputados y, por qué no, una senaduría para 2012.
Con tales ofertas, al diablo el amago de despido de Partido del Trabajo (PT) y su dueño Alberto Anaya.
Pero lo obligaría a cumplir su amenaza de asumir el cargo y no soltarlo en beneficio de Clara Brugada, como indica la orden cómica del Peje.
ALTERNANCIA CON CLARA BRUGADA
Ah, pero también Andrés López tiene ofertas atractivas.
La principal es alternar.
A fin de no mostrar a Marcelo Ebrard y a la ALDF como peleles del legítimo, el legítmo sugiere a Roberto Acosta jurar como delegado y esperar un tiempo prudente.
Dos o tres meses, como él dice.
Y como no puede retirarse de manera definitiva por ese falso prurito legal del cargo irrenunciable, más violado que sus letras constitucionales, Acosta puede recurrir a los permisos temporales.
Es decir, Juanito, te vas dos meses, regresas y te vuelves a ir.
De esa manera no será necesario trámite alguno.
¿Y qué más?
Bueno, Juanito, tú has impuesto condiciones y se te cumplirán todas.
Así podrás certificar la plena observancia.
Quieres media delegación para tu gente, se les acomodará.
Pretendes inversiones para tus compromisos de campaña, se dedicará el dinero respectivo.
¿Y si no es así?
Entonces, Juanito, tú tines la sartén por el mango: simplemente suspendes tus permisos y te quedas como delegado.
También esa idea le atrae a Juanito.
NEGOCIO DE 300 MILLONES DE PESOS
Quién sabe cuál sea el futuro, porque por lo visto ni Roberto Acosta ni Juanito –dos nombres y una persona verdadera- tienen palabra y titubean todos los días.
¿Pero por qué Andrés López y Clara Brugada están dispuestos a cumplir las demandas de Juanito?
Simple: porque sus planteamientos no representan la décima parte del presupuesto de la delegación de Iztapalapa, que para 2010 rondará los tres mil 500 millones de pesos.
Dicho de otra forma: con menos de 300 millones de pesos se atenderán las plazas laborales, las obras públicas y la entrega de beneficios ofrecidos en campaña.
Una bicoca comparados con los tres mil 500 millones anuales u once mil del trienio.
Eso vale Roberto Acosta o Juanito.
A eso se ciñe esa parodia política montada en junio por Andrés López cuando ante la nación exhibió como peleles a Juanito, a Marcelo Ebrard y a la Asamblea capitalina.